La flamante embajadora de Estados Unidos, Julissa Reynoso, adoptó como suya a la nueva mascota y le puso de nombre "Celeste". Lo llamativo es que no la compró en cientos de dólares ni reparó en que fuera una "perra de raza".

Lejos de eso, se dirigió a un refugio de animales, lo recorrió de principio a fin y eligió a uno de los tantos perros que tiene el centro bajo su cuidado. "Fue amor a primera vista entre ambas", dijeron los allegados a la embajadora sobre el momento en que la diplomática optó por quedarse con Celeste.
Como todo perro abandonado y en estado de recuperación Celeste se mostró, al principio, un poco tímida con su nueva dueña, aunque bastaron solo unos minutos para que entraran en confianza y hasta se dejara cargar por la embajadora.
Mientras tanto, la diplomática, que adora a los animales según contaron sus allegados, no pierde oportunidad para jugar con ella. "Está fascinada y muy feliz con su nueva compañía. Ya es parte de la familia y aparentemente cuando termine su mandato se la va a llevar con ella a su casa, en Estados Unidos", contó uno de los allegados a la embajadora.
Fuente: El País
